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La Consagración de la Primavera

Publicado en Cultura
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Cuentan las cronologías históricas que cuando en 1913 se estrenó en París el ballet de Stravinsky  “La Consagración de la Primavera”, con una atrevida coreografía de Diaguilev-Nijinsky, el público burgués estalló en cólera cuando se produjo la escena del sacrificio humano. Obra capital del autor ruso y de la música del siglo XX que cumple precisamente ahora un centenar de años, es considerada por el autor de este artículo como una pieza de grandes dimensiones, como de insólita belleza y originalidad artística.

 

Por Elías Talavera (*)

 

El autor de este trascendental ballet, Igor Stravinsky, nació en la ciudad rusa de Oranienbaum, en el año 1882. A pesar de sus antecedentes familiares, ya que su padre era cantante de ópera, el joven se dedicó al estudio del derecho, lo que indicaba en esos momentos que el futuro artista no tardaría en separarse pronto de la tradición paterna.

 

A la edad de veinte años, mientras viajaba por Alemania, un afortunado encuentro con el gran compositor ruso Nikolai Rimsky-Korsakov, cambiaría la dirección de su vida al causar una tremenda impresión en el autor del “Capricho español” que luego se convertiría en su maestro. Había comenzado una carrera que lo llevaría a lo más alto entre los compositores del siglo XX.

 

Durante el año 1910, compuso su célebre ballet “El pájaro de Fuego” y en 1911, “Petruchka”, destacándose por introducir un nuevo estilo, bastante alejado de las convenciones existentes hasta entonces. Sin embargo, en mayo de 1913, al estrenarse en un teatro parisién, “La Consagración de la Primavera”, se le presentó un grave conflicto con el público por haber ignorado las convenciones existentes hasta entonces en cuanto a la armonía, ritmo y forma.

 

El descalabro fue de tal magnitud que el estreno de la obra fue abucheada largamente por los asistentes a la inauguración. No era la primera vez que una obra artística era rechazada por no ajustarse a los cánones morales, vigentes en ese momento. Es difícil imaginar como uno de los productos musicales más refinados de la cultura occidental fuera objeto de aquellas desacertadas incomprensiones. Pero la historia de la música está repleta de esos desatinos.

 

Sin embargo, cuarenta años después de haber sido rechazada, en mayo de 1951, durante una representación en el festival de Grandes Obras Maestras del Siglo Veinte y en el mismo teatro donde se había producido el aciago hecho, Stravinsky recibió una de las más grandes ovaciones de su carrera y “La Consagración de la Primavera” pasó a ser considerada entre las piezas clásica que más veces ha sido interpretada en los más importantes teatros de distintos países.

 

Como dato curioso resaltar que el compositor ruso jamás imaginó que otro gran genio, pero en este caso relacionado con el cine, Walt Disney, tomaría como base la música para darle forma a una de las partes que comprenden su película de animados “Fantasía”, que se ha convertido en un verdadero clásico, de obligada referencia para personas de diferentes edades. Hay que recordar que cuando Disney decidió incorporar esta música a su filme, la composición de Stravisnky no había alcanzado el éxito que obtuvo en 1951. Era indiscutible que el fino instinto del gran director, lo había llevado a comprender que se trataba de una pieza de tal valor musical, que serviría plenamente a los propósitos de la cinta.

 

Aseguran algunas fuentes del entorno del genio americano que cuando Walt Disney escuchó por primera vez “La Consagración de la Primavera” el 13 de septiembre de 1938, exclamó: "¡Esto es maravilloso! En diciembre de 1939, Igor Stravinsky visitó los estudios Disney para ver el desarrollo de la escena inspirada en “La Consagración de la Primavera”. La impresión fue tan positiva que cuando la película se estrenó en los cines, el compositor reconoció en las páginas de la revista Time que la visión de Disney sobre su pieza musical coincidía con lo que él había imaginado y sentido mientras componía la histórica obra.

 

¿Quién que haya visto “Fantasía”, podrá olvidar la escena correspondiente al trágico fin de los dinosaurios, al volcarse sobre la tierra el cataclismo que como todo parece indicar, fue el que hizo que se extinguieran de forma tan súbita aquellas prehistóricas criaturas?

 

La obra de Stravinsky es bastante extensa y comprende, además de los ballets, óperas y otras composiciones musicales.

 

Lo cierto es que no se podrá hablar de los compositores del Siglo XX, sin que aparezca en un lugar destacado el nombre de este autor y de su “Consagración de la Primavera”, cuyo centenario se cumple en este 2013.

 

(*) Elías Talavera. Historiador y amante de la música.

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