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Los adictos al trabajo rinden menos Destacado

Publicado en Tendencias
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Buena parte de los  empresarios o incluso de los jefes  parecen convencidos de que cuantas más horas tengas a sus empleados pensando en su trabajo más rendimiento sacarán de él. Les atan con la mensajería instantánea, el correo móvil y otras fórmulas para que estén siempre conectados, una situación que puede acabar en adicción y que, en contra de lo esperado, procura un menor rendimiento, más errores e impredecibles conflictos. No es de extrañar que en algunos países empiecen a legislar para prohibir el intercambio de correo electrónico fuera del horario laboral.

 

 

Redacción CanariasCNNews 

 

La era del ejecutivo adicto al trabajo, siempre pegado al móvil, la tableta o el portátil tiene los días contados. O debería, a tenemos de los resultados de una investigación publicada por la Journal of Managerial Psychology, en la que 180 empresarios españoles muestran que la adicción al trabajo, lejos de mejorar los resultados de la empresa, índice negativamente en ellos. Es decir, obsesionarse con el trabajo es perjudicial para la salud de tu negocio.

 

El estudio ha sido elaborado por  la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) junto a la Erasmus, de Rotterdam (Países Bajos), y demuestra que  los trabajadores que dedican muchas más horas a sus dedicaciones profesionales no consiguen mejores rendimientos. Por el contrario, los que logran mejores resultados son los que se manifiestan apasionados por su empleo, pero que no llegan a obsesionarse y pueden desconectar sin problema algún apara disfrutar de su tiempo de ocio, su familia y sus aficiones.

 

Trabajar demasiadas horas puede producir conflicto en la relación familia-trabajo, además de  problemas en las relaciones de pareja o con los hijos, amén de  empeorar la salud y el bienestar e, indudablemente,  “incrementar los errores laborales", según explica uno de los autores del trabajo, Juan Antonio Moriano, investigador del departamento de Psicología Social y de las Organizaciones de la UNED.

 

Los adictos y los involucrados

La investigación de estas dos universidades logró diferenciar dos perfiles: los adictos al trabajo y los involucrados. Entre ellos se da una diferencia esencial, y es que, mientras que los primeros se obsesionan, con serios problemas para desconectar y oxigenarse de su mundo laboral, los segundos  se involucran con interés y pasión, pero consiguen desconectar, vivir al margen de su ocupación y extraen mayores emociones positivas de su empleo.

 

Los adictos suelen tener en común una cierta insatisfacción con los resultados, de forma que no pueden dejar de pensar en el entorno laboral, ni siquiera en su tiempo libre, de forma que dedican más horas de las debidas a su trabajo o negocio y van perdiendo las emociones positivas por el trabajo hecho.

 

Los trabajadores expuestos a excesiva dedicación y atención en cualquier momento del día se ven empujados, por iniciativa propia o por la presión de sus jefes a  sacrificar aspectos de la vida por la empresa, lo que produce sentimientos soterrados de culpa, ansiedad y malestar, que repercute negativamente en  el rendimiento.

 

El profesor Moriano explica que con la implicación sana en el trabajo sucede exactamente al revés: se producen emociones positivas, lo que conduce a resultados favorables para el trabajador o para el emprendedor y su empresa: "Esta es una lección que los emprendedores deberían aprender antes de desarrollar una adicción al trabajo, que puede tener consecuencias nefastas para ellos, sus negocios y también para sus familias", explica.