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La “fiabilidad” de las encuestas Destacado

Publicado en Análisis
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Según el siguiente gráfico de la encuesta realizada por Ipsos MORI, la segunda más grande agencia de estudios de mercado del Reino Unido, el ‘Remain’ ganaba al Brexit por muy poco margen. Según el siguiente gráfico de la encuesta realizada por Ipsos MORI, la segunda más grande agencia de estudios de mercado del Reino Unido, el ‘Remain’ ganaba al Brexit por muy poco margen.

 

 

En los últimos meses, la realidad ha demostrado que además de los vaticinios de los expertos, han fallado las encuestas de opinión. Sabemos por experiencia, que los sondeos no sólo son inexactos y discutibles, sino que incluso a veces son manipulados. Se necesitan más datos y mejores estudios contrastados, porque como decía el escritor Robert Walser, “con todas mis ideas y necedades podré fundar muy pronto una sociedad anónima para la difusión de ilusiones hermosas, pero nada fiables”. No se pierda el siguiente análisis.

 

 

Félix Salas (*)

 

Decía el abogado, escritor y periodista colombiano, Álvaro Gómez Hurtado, que “Las encuestas son como las morcillas: muy sabrosas hasta que uno sabe cómo las hacen”. Cuánta razón tenía.

 

Cada vez que es necesario analizar algo en este mundo, se pasa de inmediato a realizar una encuesta y se da por cierto que sus resultados son más o menos exactos. ¿Qué hay de cierto en esa presunción? Para ello, es necesario analizar varios aspectos que pueden situarnos en materia.

 

Lo primero que hay que tener en cuenta es que con una encuesta, en la práctica, se aspira a obtener un resultado que sirva a determinados intereses. O sea, que no es algo absolutamente neutral, como debería ser, sino que persigue determinados fines que están muy lejos de un verdadero interés por conocer la realidad.

 

Hay quien afirma que una encuesta es igual que un análisis de sangre que se hace en el laboratorio, ya que la cantidad de sangre analizada es muy pequeña. Esa comparación no resulta válida para situaciones económicas, políticas y sociales, si se tiene en cuenta que los encuestados pueden ser muy diferentes. Pero, sobre todo, la sangre no puede variar su composición, mientras que los encuestados pueden mentir y pueden ocultar sus verdaderos pensamientos.

 

Cuando en el Reino Unido se hizo, a mi juicio, un estúpido referendo para que los ciudadanos determinaran si se mantenían o no dentro de la Unión Europea, todas las encuestas deban por cierto que el denominado “Brexit” sería rechazado por la mayoría de los ingleses. El nefasto resultado fue que la mayoría votó a favor de abandonar el proyecto europeo, con todos los problemas que esto conlleva, no solo para el Reino Unido, sino también para el resto de los países que integran la Unión Europea.

 

Asimismo, durante la segunda campaña que se llevó a cabo en España para la celebración de elecciones generales, casi la mayoría de los coincidían en afirmar que se iba a producir el denominado “sorpaso” de la formación ‘Podemos’ al Partido Socialista Obrero Español. Nada de nada. Si bien es cierto, que el PSOE ya olía (y sigue oliendo a derrota), no se produjo el esperado “sorpaso”. A pesar de todos los descalabros que ha sufrido el PSOE en los últimos tiempos, las encuestas, una vez más, resultaron equivocadas.

 

Recientemente, las conversaciones que llevaban a cabo el gobierno de Juan Manuel Santos de Colombia y los dirigentes de la guerrilla de las FARC llegaron a su fin y el documento aprobado fue sometido a “referéndum”. Estaban involucrados, en ese acuerdo, un conjunto de fuerzas reaccionarias que tienen mucho poder, es decir, el Papa Francisco, el gobierno de La Habana, el presidente Santos, Juan Luis Cebrián, el ex Rey de España Juan Carlos y otros más, que pusieron en juego toda su esfera de influencia para que el pueblo colombiano dijera “Si”. Hasta un sujeto galés, cuyo nombre no recuerdo, intentó presionar al futbolista colombiano James, para que hiciera propaganda a favor del “Si”, al parecer sin resultado positivo.

 

Una vez más, todas las encuestas daba por hecho que el “Si” se impondría por amplia mayoría y sin embargo, en realidad, lo que sucedió es que la mayoría de los colombianos, por cierto dando una muestra de gran madurez política, dijeron “NO”.

 

El último ejemplo de hasta dónde pueden fallar las encuestas ha sido la reciente campaña electoral de los Estados Unidos. Hubo algunas que daban ventajas increíbles a la candidata demócrata Hillary Clinton.  Incluso, el día de las elecciones, en general, se daba por cierto que la candidata demócrata arrollaría al republicano Donald Trump. La sorpresa supongo dejó con la boca abierta a aquellos que habían aceptado como bueno el resultado de los sondeos. ¡Donald Trump es el Presidente de los Estados Unidos! Nada, que como dice el refrán: “no aciertan una”.

 

 

Sin embargo, yo que me considero una persona con una mentalidad muy positiva, opino que no se debería perder todo el trabajo que se ha hecho en materia de encuestas. El único cambio que propongo es que, mientras que no se hagan de una manera limpia e imparcial, simplemente se tome como válido lo contrario al resultado de muchos de estos estudios demoscópicos y así se acertará.

 

 

 

(*) Periodista y escritor


5 de junio. Día Mundial del Medio Ambiente. ¿Sabes cuánto contaminas?

 

 

 



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