Usted está aquí: HomeECONOMÍAAnálisisEl FMI mejora las perspectivas de crecimiento para 2017 y 2018

El FMI mejora las perspectivas de crecimiento para 2017 y 2018 Destacado

Publicado en Análisis
Valora este artículo
(0 votos)
A finales de 2016, los líderes mundiales de las finanzas se comprometieron a utilizar más recursos para impulsar el crecimiento económico global y repartirlo mejor, así como frenar las reacciones violentas contra la globalización desarrolladas a raíz del enriquecimiento global lento y muy desigual tras la caída de Lehman Brothers. En la imagen, el Comité Monetario y Financiero (IMFC) del Fondo Monetario Internacional (FMI) reunido en Washington. A finales de 2016, los líderes mundiales de las finanzas se comprometieron a utilizar más recursos para impulsar el crecimiento económico global y repartirlo mejor, así como frenar las reacciones violentas contra la globalización desarrolladas a raíz del enriquecimiento global lento y muy desigual tras la caída de Lehman Brothers. En la imagen, el Comité Monetario y Financiero (IMFC) del Fondo Monetario Internacional (FMI) reunido en Washington.

 

 

Contrario a lo que sucedió durante la crisis económica, los últimos informes del Fondo Monetario Internacional se están afianzando como portadores de buenas noticias. El FMI mejora sus previsiones de la economía mundial con un repunte de la actividad económica en 2017 y 2018, especialmente en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Según el estudio, las economías avanzadas crecerán hasta el 1,9% en 2017 y 2,0% en 2018, gracias al fortalecimiento de la actividad durante el segundo semestre de 2016 y al estímulo fiscal previsto en Estados Unidos. Entre los riesgos negativos destacan un posible vuelco hacia plataformas de políticas aislacionistas y el proteccionismo, un deterioro de las condiciones financieras mundiales, además de un incremento de las tensiones geopolíticas y una desaceleración más grave en China.

 

 

Informe sobre las perspectivas de la economía mundial. FMI

 

 

Tras el deslucido resultado de 2016, las proyecciones apuntan a un repunte de la actividad económica en 2017 y 2018, especialmente en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Sin embargo, existe una amplia dispersión de posibles desenlaces en torno a las proyecciones, dada la incertidumbre que rodea a la orientación de las políticas del gobierno estadounidense entrante y sus ramificaciones internacionales. Los supuestos en los que se basa el pronóstico seguramente serán más específicos para cuando se publique la edición de abril de 2017 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO), cuando habrá mayor claridad sobre las políticas estadounidenses y sus implicaciones para la economía mundial.

 

Con estas salvedades, las estimaciones y proyecciones agregadas del crecimiento en 2016–18 no han cambiado en relación con la edición de octubre de 2016 del informe WEO. Las perspectivas de las economías avanzadas han mejorado para 2017–18, gracias al fortalecimiento de la actividad durante el segundo semestre de 2016 y al estímulo fiscal previsto en Estados Unidos. Las perspectivas de crecimiento han empeorado marginalmente en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, donde las condiciones financieras son, en términos generales, menos favorables. Las perspectivas de crecimiento a corto plazo de China han sido revisadas al alta gracias al estímulo proyectado de la política económica, y a la baja en una serie de otras economías grandes, entre las que se destacan India, Brasil y México.

 

Este pronóstico está basado en el supuesto de cambios en el espectro de políticas adoptadas por el nuevo gobierno estadounidense, con los consiguientes efectos de contagio a escala internacional. En este momento, el personal técnico prevé cierto estímulo fiscal a corto plazo y una normalización menos gradual de la política monetaria. Esta proyección está acorde con el empinamiento de la curva de rendimientos en Estados Unidos, el alza de los precios de las acciones y la sustancial apreciación del dólar de EE.UU. observada desde las elecciones del 8 de noviembre. El pronóstico aquí presentado también incorpora un afianzamiento de los precios del petróleo tras el acuerdo al que llegaron los miembros de la OPEP y otros grandes productores para limitar la oferta.

 

Aunque los riesgos parecen inclinarse a la baja, se observan también riesgos al alza para el crecimiento a corto plazo. Específicamente, la actividad mundial podría acelerarse con más fuerza si la política de estímulo fuera más contundente de lo previsto actualmente en Estados Unidos o en China. Entre los riesgos negativos para la actividad se destacan un posible vuelco hacia plataformas de políticas aislacionistas y el proteccionismo, un deterioro de las condiciones financieras mundiales más pronunciado de lo esperado que podría interactuar con las debilidades de los balances en partes de la zona del euro y en algunas economías de mercados emergentes, un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, y una desaceleración más grave en China.

 

 

La evolución en el segundo semestre de 2016

El crecimiento estimado del producto mundial durante el tercer trimestre de 2016 rondó 3% (a una tasa anualizada); es decir, aproximadamente igual que en los dos primeros trimestres del año. Sin embargo, esta tasa de crecimiento promedio estable oculta divergencias entre los diferentes grupos de países. El crecimiento ha repuntado con más vigor de lo previsto en las economías avanzadas, mayormente porque el efecto de lastre que generaban las existencias se ha atenuado y porque la producción manufacturera ha revivido en cierta medida. Por el contrario, se observa una desaceleración inesperada en algunas economías de mercados emergentes, atribuible más que nada a factores idiosincráticos. Los indicadores anticipados como los índices de gestores de compras conservaron el vigor en el cuarto trimestre en la mayoría de los casos.

 

Entre las economías avanzadas, la actividad revivió con fuerza en Estados Unidos tras la debilidad que caracterizó al primer semestre de 2016, y la economía está cerca del pleno empleo. El producto continúa por debajo de su nivel potencial en una serie de economías avanzadas, sobre todo la zona del euro. Las cifras preliminares del crecimiento durante el tercer trimestre fueron algo más alentadoras de lo previsto en algunas economías como España y el Reino Unido, cuya demanda interna resistió mejor de lo esperado tras el voto a favor de la salida de la Unión Europea. Según las revisiones históricas del crecimiento, en 2016 y en los años precedentes la tasa de crecimiento de Japón superó las estimaciones (1) .

 

El panorama de las economías de mercados emergentes y en desarrollo (EMED) sigue siendo mucho más diverso. La tasa de crecimiento de China superó ligeramente las expectativas gracias a una ininterrumpida política de estímulo. Pero la actividad fue más débil de lo esperado en algunos países de América Latina que están atravesando una recesión, como Argentina y Brasil, así como en Turquía, cuyos ingresos por turismo sufrieron una profunda contracción. En Rusia, la actividad superó ligeramente las expectativas, gracias en parte al afianzamiento de los precios del petróleo.

 

Precios de las materias primas e inflación. Los precios del petróleo subieron en las últimas semanas como consecuencia de un acuerdo entre los grandes productores para recortar la oferta. Dados el vigor de la inversión en infraestructura e inmuebles en China y las expectativas de expansión fiscal en Estados Unidos, los precios de los metales básicos también se han afianzado. Como los precios de las materias primas tocaron fondo, las tasas de inflación general se recuperaron en las economías avanzadas en los últimos meses, pero las tasas de inflación subyacente se han mantenido sin grandes cambios y, por lo general, por debajo de las metas de inflación. La inflación subió ligeramente en China, ya que los recortes de capacidad y el aumento de los precios de las materias primas empujaron la inflación de precios al productor al terreno positivo tras más de cuatro años de deflación. En otras EMED, la inflación siguió distintos cursos, dictados por diferentes movimientos de los tipos de cambio y por factores idiosincráticos.

 

Evolución de los mercados financieros. Las tasas de interés nominales y reales a largo plazo han subido sustancialmente desde agosto (el período de referencia de la edición de octubre de 2016 del informe WEO), sobre todo en el Reino Unido y en Estados Unidos desde las elecciones de noviembre. Al 3 de enero, el rendimiento nominal de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años había aumentado casi 1 punto porcentual desde agosto, y 60 puntos básicos desde las elecciones estadounidenses. Ese movimiento se debe más que nada a los cambios previstos en el espectro de políticas estadounidenses. Específicamente, se proyecta una orientación más expansiva de la política fiscal estadounidense, la que el fortalecimiento de la demanda futura agudizará las presiones inflacionarias y la normalización de la política monetaria será más gradual. El aumento de los rendimientos a largo plazo observado en la zona del euro desde agosto fue más moderado: alrededor de 35 puntos básicos en Alemania, pero 70 puntos básicos en Italia como consecuencia de la fuerte incertidumbre en torno al sector político y bancario. La Reserva Federal estadounidense subió las tasas de interés a corto plazo en diciembre, tal como se esperaba, pero en la mayoría de las demás economías avanzadas la orientación de la política monetaria se ha mantenido sin grandes cambios. En las economías de mercados emergentes, las condiciones financieras fueron heterogéneas pero desmejoraron en términos generales; las tasas de interés a largo plazo de los bonos en moneda local subieron, especialmente en las economías emergentes de Europa y América Latina. Los movimientos de las tasas de política monetaria ocurridos desde agosto también reflejan esta heterogeneidad —con alzas en México y Turquía, y recortes en Brasil, India y Rusia—, y lo propio ocurre con los diferenciales del Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI).

 

Tipos de cambio y flujos de capital. El dólar de EE.UU. se ha apreciado en términos efectivos reales en más de 6% desde agosto. Las monedas de las economías avanzadas exportadoras de materias primas también se han fortalecido gracias al afianzamiento de los precios de las materias primas; entre tanto el euro y —especialmente— el yen japonés se han debilitado. Las monedas de varios mercados emergentes se depreciaron sustancialmente en los últimos meses —sobre todo la lira turca y el peso mexicano—, en tanto que las monedas de varios exportadores de materias primas —sobre todo Rusia— se apreciaron. Los datos preliminares apuntan a elevadas salidas de inversiones de cartera de no residentes de mercados emergentes tras las elecciones estadounidenses, luego de meses de abundantes entradas.

 

 

Pronóstico

El crecimiento mundial durante 2016 está estimado ahora en 3,1%, cifra acorde con el pronóstico de octubre de 2016. Se prevé que la actividad económica se acelerará tanto en las economías avanzadas como en las EMED en 2017–18: el crecimiento mundial está proyectado en 3,4% y 3,6%, respectivamente, lo cual también coincide con los pronósticos de octubre.

 

Según las proyecciones actuales, las economías avanzadas crecerán 1,9% en 2017 y 2,0% en 2018; es decir, 0,1 y 0,2 puntos porcentuales más que en el pronóstico de octubre, respectivamente. Como ya se señaló, este pronóstico está rodeado de particular incertidumbre debido a los cambios que el gobierno entrante podría incorporar a la orientación de las políticas estadounidenses. La proyección de Estados Unidos es la que tiene una probabilidad mayor entre una amplia variedad de posibilidades. Presume un estímulo fiscal que eleva el crecimiento a 2,3% en 2017 y 2,5% en 2018; o sea, un aumento acumulativo del PIB de ½ punto porcentual respecto del pronóstico de octubre. También se revisaron al alza las proyecciones de crecimiento de 2017 en el caso de Alemania, España, Japón y el Reino Unido, más que nada debido a un desempeño mejor de lo esperado durante la última parte de 2016. Estas revisiones al alza compensan holgadamente las revisiones a la baja de las perspectivas de Corea e Italia.

 

El factor preponderante detrás de la mejora de las perspectivas mundiales en 2017–18 es, sin embargo, el repunte proyectado del crecimiento de las EMED. Como lo expone la edición de octubre del informe WEO, esta proyección refleja en gran medida una normalización gradual de las condiciones imperantes en una serie de economías grandes actualmente sometidas a tensiones macroeconómicas. El crecimiento de las EMED está estimado actualmente en 4,1% en 2016 y proyectado en 4,5% en 2017, aproximadamente 0,1 puntos porcentuales menos que en el pronóstico de octubre. Se proyecta otro repunte del crecimiento, a 4,8%, para 2018.

 

  • Es interesante señalar que los pronósticos del crecimiento para 2017 se revisaron al alza en el caso de China (a 6,5%, 0,3 puntos porcentuales más que el pronóstico de octubre) gracias a la expectativa de que se mantengan las políticas de respaldo. Ahora bien, el hecho de seguir apoyándose en medidas de estímulo —con una rápida expansión del crédito y lentos avances en el saneamiento de la deuda empresarial, especialmente en el endurecimiento de las restricciones presupuestarias de las empresas estatales— plantea el riesgo de una desaceleración más fuerte o de un ajuste perturbador. Estos riesgos pueden verse exacerbados por las presiones generadas por la salida del capital, especialmente en un entorno externo más inestable.


  • El pronóstico de Nigeria también fue revisado al alza (0,8% en lugar de 0,6%), principalmente como consecuencia del aumento de la producción de petróleo que la mejora de las condiciones de seguridad hizo posible.

 

Por el contrario, se revisaron a la baja los pronósticos del crecimiento en 2017 en otras regiones:

 

  • En India, se recortó la proyección de crecimiento del ejercicio en curso (2016– 17) y del próximo ejercicio en 1 punto porcentual y 0,4 puntos porcentuales, respectivamente, más que nada debido al shock negativo pasajero que golpeó el consumo cuando se registraron una escasez de efectivo y trastornos de los pagos tras la iniciativa de retiro de circulación y canje de billetes.
  • En otras economías emergentes de Asia, el crecimiento también fue revisado a la baja en Indonesia debido a una inversión privada más débil de la esperada, y en Tailandia, a la luz de una desaceleración del consumo y el turismo.
  • En América Latina, la revisión a la baja del crecimiento refleja en gran medida una menor expectativa de recuperación a corto plazo en Argentina y Brasil tras cifras de crecimiento que defraudaron las expectativas en torno al segundo semestre de 2016, condiciones financieras más restrictivas y vientos en contra más fuertes para México debido a la incertidumbre relacionada con Estados Unidos, así como el deterioro ininterrumpido de la situación en Venezuela.
  • En Oriente Medio, el crecimiento de Arabia Saudita sería más débil de lo esperado en 2017 ya que el reciente acuerdo de la OPEP llevará a recortar la producción de petróleo; en otros países, los conflictos civiles continúan causando grandes perjuicios.

 

 

Riesgos

Los riesgos para las perspectivas de crecimiento mundial son opuestos, pero según nuestra evaluación se inclinan a la baja, especialmente a mediano plazo:

 

  • Los sucesos políticos recientes ponen de relieve la erosión del consenso en torno a los beneficios de la integración económica transfronteriza. La posibilidad de que los desequilibrios mundiales se ahonden y de que se combinen con fuertes movimientos del tipo de cambio —que podrían ser causados por giros radicales de las políticas— podría intensificar más las presiones proteccionistas. El aumento de las restricciones al comercio mundial y a la migración dañaría la productividad y los ingresos, y golpearía inmediatamente el ánimo de los mercados.

 

  • En las economías avanzadas que siguen teniendo problemas de balance, un déficit prolongado de la demanda privada y la falta de avance adecuado de las reformas (incluido el saneamiento de los balances bancarios) podría reducir permanentemente el crecimiento y la inflación, con implicaciones negativas para la dinámica de la deuda.

 

  • Además de los riesgos indicados en la sección previa, en otras economías de mercados emergentes grandes persisten vulnerabilidades fundamentales. El elevado nivel de la deuda empresarial, el decreciente volumen de las utilidades, la debilidad de los balances bancarios y la ausencia de amortiguadores sólidos implican que estas economías continúan expuestas a una desmejora de las condiciones financieras mundiales, los vuelcos de los flujos de capital y las implicaciones de las depreciaciones fuertes para los balances. En muchas economías de bajo ingreso, los bajos precios de las materias primas y las políticas expansivas han erosionado los márgenes de protección fiscal y en algunos casos causado precariedad económica, acentuando su vulnerabilidad a nuevos shocks externos.

 

  • Los riesgos geopolíticos y una variedad de factores no económicos continúan empañando las perspectivas en diversas regiones: guerra civil y conflictos internos en algunas partes de Oriente Medio y África, la trágica situación de los refugiados y los migrantes en los países vecinos y en Europa, atentados terroristas en el mundo entero, los prolongados efectos de la sequía en el este y en el sur de África y la propagación del virus del Zika. Si estos factores se intensifican, agravarán las penurias de los países directamente afectados. El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y el terrorismo también podrían asestar un duro golpe a los mercados internacionales y la confianza económica.

 

  • Del lado positivo, en Estados Unidos y/o China las políticas de estímulo podrían tener un efecto más benéfico para la actividad que el que reflejan los pronósticos actuales, y eso también reforzaría el repunte de la actividad de los socios comerciales a menos que los efectos de contagio positivos se vieran atenuados por políticas comerciales proteccionistas. Entre los riesgos al alza también cabe mencionar un aumento de la inversión si se consolida la confianza en la recuperación de la demanda mundial, como parecen sugerirlo algunos indicadores financieros.

 

 

Políticas

El pronóstico de referencia de la economía mundial muestra un repunte del crecimiento a lo largo del horizonte de previsión en comparación con el ritmo moderado de este año, en un contexto de optimismo de los mercados financieros, sobre todo en las economías avanzadas. No obstante, la posibilidad de que se produzcan contramarchas es alta, como lo ponen de relieve las repetidas revisiones a la baja del crecimiento en los últimos años. En este contexto, y debido a la diversidad de las posiciones en el ciclo económico y del margen de maniobra de la política económica, las prioridades varían entre una economía y otra:

 

  • En las economías avanzadas en las cuales la brecha del producto se mantiene negativa y las presiones salariales se han atenuado, el riesgo de una inflación persistentemente baja (o una deflación, en algunos casos) sigue estando presente. Por lo tanto, la política monetaria debe seguir siendo acomodaticia, apoyándose, según sea necesario, en estrategias no convencionales. Ahora bien, la política monetaria acomodaticia por sí sola no puede estimular la demanda en forma suficiente; por eso sigue siendo fundamental el respaldo fiscal a fin de crear impulso; dicho respaldo debería estar calibrado en función del margen de maniobra disponible y orientado hacia políticas que protejan a la población vulnerable y mejoren las perspectivas de crecimiento a mediano plazo. En los casos en los que el ajuste fiscal no se puede postergar, su ritmo y composición deben calibrarse de modo de minimizar los efectos negativos sobre la producción.

 

  • En las economías avanzadas donde la brecha del producto no alcanza niveles muy negativos, cualquier respaldo fiscal debe dirigirse a fortalecer las redes de protección (por ejemplo, para favorecer la integración de los refugiados en algunos casos) y a aumentar el producto potencial a más largo plazo mediante inversiones en infraestructura de buena calidad y reformas tributarias equitativas y favorables a la oferta. En esos casos, las expectativas inflacionarias sólidamente ancladas deberían, poco a poco, ceder paso a la normalización de la política monetaria.

 

  • A nivel más general, las políticas macroeconómicas acomodaticias deben estar acompañadas de reformas estructurales, a las que deben respaldar. Dichas reformas deben servir para contrarrestar el debilitamiento del crecimiento potencial; por ejemplo, estimulando la participación en la fuerza laboral, promoviendo las inversiones en la adquisición de conocimientos, compaginando mejor la oferta y la demanda de aptitudes en los mercados de trabajo, ampliando el acceso a las profesiones colegiadas, fomentando el dinamismo y la innovación en los mercados de productos y servicios, y promoviendo la inversión empresarial, por ejemplo en investigación y desarrollo.

 

  • Las economías de mercados emergentes y en desarrollo enfrentan retos estructurales sumamente dispares y se encuentran en posiciones en el ciclo económico muy distintas. En general, mejorar la capacidad de resistencia financiera puede reducir la vulnerabilidad ante un deterioro de las condiciones financieras a nivel mundial, fluctuaciones cambiarias significativas y el riesgo de cambios en la dirección de los flujos de capital. Las economías con un nivel elevado y creciente de deuda no financiera, pasivos externos sin cobertura o una fuerte dependencia de endeudamiento a corto plazo para financiar inversiones a más largo plazo deben adoptar prácticas más sólidas de gestión de riesgo y contener los descalces de los balances.

 

  • En los países de bajo ingreso cuyas defensas fiscales disminuyeron en los últimos años, es prioritario recomponerlas mientras se preserva, de manera eficiente, el gasto en las necesidades de capital y las erogaciones sociales de importancia crítica, se afianza la gestión de la deuda, se mejora la movilización de los ingresos internos, y se aplican reformas estructurales —por ejemplo, en educación— que faciliten la diversificación de la economía y estimulen la productividad.

 

  • La reciente consolidación del mercado proporcionará cierto alivio a los países más afectados por la caída de precios de las materias primas, pero será urgente realizar ajustes para restablecer la estabilidad macroeconómica. Esto implica permitir un ajuste del tipo de cambio en aquellos países que no mantienen un vínculo cambiario, endurecer la política monetaria donde sea necesario para enfrentar los aumentos de la inflación, y asegurarse de que la debida consolidación fiscal sea lo más propicia posible para el crecimiento. Esto último es de particular relevancia para los países con paridad cambiaria, donde el tipo de cambio no puede utilizarse como mecanismo de amortiguación. A más largo plazo, los países que dependen considerablemente de una o varias materias primas deberán esforzarse por diversificar las bases de sus exportaciones.

 

  • En vista de la debilidad del crecimiento y el limitado margen de maniobra de la política económica en muchos países, es necesario seguir realizando esfuerzos multilaterales en varios ámbitos para minimizar los riesgos para la estabilidad financiera y fomentar la mejora de los niveles de vida a nivel internacional. Este esfuerzo debe realizarse simultáneamente en varios frentes. A fin de distribuir más ampliamente los beneficios a largo plazo de la integración económica, las autoridades deben asegurarse de adoptar iniciativas bien focalizadas para ayudar a quienes resultan perjudicados por la apertura del comercio y para mejorar su capacidad laboral en sectores de la economía en expansión. Para lograr equidad económica también es preciso redoblar los esfuerzos a nivel nacional y multilateral para combatir la evasión fiscal e impedir prácticas de elusión fiscal. Es necesario perseverar con ahínco en fortalecer la capacidad de resistencia del sistema financiero, por ejemplo, recapitalizando las instituciones y saneando los balances cuando sea necesario, garantizando marcos de resolución bancaria eficaces a nivel nacional e internacional, y haciendo frente a los riesgos que plantean los intermediarios no bancarios. Una red de protección mundial más resistente puede proteger a las economías con fundamentos económicos sólidos que, sin embargo, pueden ser vulnerables a los efectos de contagio transfronterizos. Por último, la cooperación multilateral también es indispensable para abordar los desafíos de más largo plazo relevantes a nivel mundial, como, por ejemplo, alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2015, mitigar y luchar contra el cambio climático, y evitar las epidemias mundiales.  

 

 

 

(1) En vista del aumento más o menos paralelo del crecimiento potencial estimado por el personal técnico del FMI, la revisión no alteró sustancialmente la brecha del producto de Japón.


5 de junio. Día Mundial del Medio Ambiente. ¿Sabes cuánto contaminas?

 

 

 



Construcciones CAMAN 
 
 

 



Plusultra

 

 

Contáctenos

  • Email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
  • Website: http://www.canariascnnews.com