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Aurelio Ballester, un maestro de la ingeniería técnica industrial que dejó huella en Canarias

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Bajo su dirección los encuentros de confraternidad entre los colegiados de ambas provincias, el servicio de información periódica sobre normativa profesional, la defensa jurídica profesional, la organización de conferencias y la creación de una biblioteca desde 1964 sentaron las bases de su proyecto de gestión colegial y de la unidad de los ingenieros técnicos industriales en las islas.  En la foto el decano Aurelio Ballester Davidson (centro) durante una reunión con el Presidente del Consejo Superior de Colegios de Madrid. Bajo su dirección los encuentros de confraternidad entre los colegiados de ambas provincias, el servicio de información periódica sobre normativa profesional, la defensa jurídica profesional, la organización de conferencias y la creación de una biblioteca desde 1964 sentaron las bases de su proyecto de gestión colegial y de la unidad de los ingenieros técnicos industriales en las islas. En la foto el decano Aurelio Ballester Davidson (centro) durante una reunión con el Presidente del Consejo Superior de Colegios de Madrid.

 

 

‘IN MEMORIAM’

Se cumple el 86 aniversario del nacimiento del ingeniero técnico industrial Aurelio Ballester Davidson, maestro de decanos y uno de los artífices de la transición de las asociaciones profesionales en instituciones colegiales dentro del sector industrial en Canarias. Repasamos las mejores etapas de su fructífera trayectoria profesional y humana.

 

 

CanariasCNNews

 

 

El próximo 22 de febrero se cumple el 86 aniversario del nacimiento de Aurelio Ballester Davidson, un defensor a ultranza de la ingeniería técnica industrial en Canarias, que le ocupó buena parte de su vida.

 

Nacido en Santa Cruz de Tenerife, su formación empezó en las Escuelas Pías y en el instituto ‘Ireneo González’ de la capital tinerfeña. Más tarde, estudió la carrera de Perito Industrial en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial de Las Palmas de Gran Canaria, graduándose con el número 19 de orden y con calificación de notable en 1957, en las especialidades de Química Industrial y Electricidad.

 

Su sentido de la estrategia le hizo ser adelantado a su tiempo, un verdadero gestor de empresas innovadoras con sentido pragmático y sostenible. Y en esa tarea de consolidación de una industria regional que respondiera a un modelo más competitivo, sin descuidar el impulso a las inversiones en I+D+i y una formación adecuada para los trabajadores, Ballester apostó siempre por el fomento de la cultura de un Colegio de Ingenieros, en el marco de una acreditada entidad destinada a formar los nuevos profesionales del sector, con el fin de que la profesión ocupase el lugar prominente que hoy tiene en el Archipiélago.    

 

 

Sus primeros pasos en la industria

Su trayectoria profesional comenzó en 1958, como especialista en la fabricación de cementos, al servicio de la firma “La Auxiliar de la Construcción, S.A.” con sede en Barcelona. Un añosmás tarde, bajo su dirección, se pone en marcha la factoría “Cementos Canarias, S. A.”, en Santa Cruz de Tenerife.

 

A su visión como ingeniero, unió su vocación investigadora y sus enormes aportaciones al uso de tobas puzolánicas y su aplicación en la fabricación de cemento y hormigones, que le valieron el máximo reconocimiento del sector, a través de numerosos trabajos de investigación, publicados en diferentes revistas especializadas por su ventajas en el ahorro energético, mejoras tecnológicas y la protección del medio ambiente.

 

Esta experiencia le permitió llevar a cabo importantes estudios de selección de materiales puzolánicos en los yacimientos insulares, que más tarde se utilizaron en la fabricación de este importante material de construcción en “Cementos Canarias, S.A.”, en la que además de ocupar los cargos de Jefe de Laboratorio, fabricación y responsable de laSubdirección de la fábrica, finalmente fue designado Director Gerente, cargo que asumió hasta 1963 por voluntad propia. 

 

 

El magisterio de un ciudadano ejemplar

Aurelio Ballester fue un excelente ingeniero, un gran científico y un convencido maestro, campo al que se consagró también con todas sus fuerzas. En 1964 obtuvo la plaza de profesor del Instituto Politécnico "Nuestra Señora  de  la  Candelaria",  donde  impartió disciplinas tan diversas como Tecnología Eléctrica, Física y Matemáticas.

 

Confiesan quienes le conocieron, que sus clases y conferencias eran siempre claras, motivadoras y llenas de nuevas propuestas y conceptos. Su reto era siempre presentar con brillantez los contenidos de las matemáticas como algo vivo y atractivo. Era un privilegio trabajar a su lado.

 

Cuentan las cronologías históricas, que al ingeniero técnico industrial, Aurelio Ballester, primer decano del Colegio, le llegaron a denominar fuera de la isla el paladín de las Delegaciones.

 

Pionero en tantas cosas, en el año 1966 Ballester ganó por oposición la plaza de Jefe de ingeniero jefe del Servicio y Mantenimiento en el  Complejo Sanitario “Nuestra Señora  de la Candelaria. Polivalente y con enorme visión de futuro, nunca le faltaron proyectos e ideas para llevar a cabo el mantenimiento integral de las instalaciones hospitalarias, así como el diseño de las ampliaciones y reformas que exigía un complejo hospitalario de referencia en Canarias. Inasequible al desaliento, al propio tiempo se encargaba también de la dirección del personal técnico y de oficios de este centro sanitario.

 

Profesional de acreditado prestigio y en virtud de “Ley de Reordenación de las Enseñanzas Técnicas”, en 1971 Ballester recibió los títulos de Ingeniero Técnico Electricista e Ingeniero Técnico en Química Industrial, a raíz de la resolución de la Dirección General de Centros Universitarios, del  Ministerio de Educación y Ciencia.

 

 

Su entrega al trabajo, su generoso servicio a la sociedad y su polivalencia profesional y técnica no tenía límites. En 1976 es elegido profesor en los centros dependientes de las Organización Sindical. Pero no fue la única responsabilidad que asumió en este periodo: este mismo año obtuvo por Resolución de  la Dirección General de Política Financiera del Ministerio de Hacienda,  el puesto de perito del "Consorcio de  Compensación de  Seguros" para Canarias y África Occidental.

 

Sin embargo, su actitudcomprometida y de liderazgo le concedió una alta consideración en la sociedad tinerfeña, tanto a nivel profesional como en el ámbito socio sanitario, llegando a ser "Supernumerario" como Profesor en el Instituto Politécnico de la Candelaria para atender su cargo en el Consorcio de Compensación de Seguros, asesor Especial de la Gerencia del Complejo  Sanitario NuestraSeñora  de la Candelaria para el "Plan Directorio” de su reforma y modernización, además de miembro de la Asociación  Española de  Ingeniería y Arquitectura Hospitalaria.  

 

De carácter abierto y dialogante, tras ser elegido en 1985 jefe de mantenimiento de las instituciones sanitarias dependientes del INSALUD, Ballester fue uno de los arquitectos del proyecto de coordinación de los servicios de mantenimiento de los hospitales de Canarias con la Unidad Central de Mantenimiento de Madrid.

 

En este sentido, la biografía de Aurelio Ballester acumula un abundante número de reconocimientos y responsabilidades, propios de quien estuvo involucrado de manera profunda en el acontecer diario del desarrollo hospitalario y sanitario canario.En su condición de representante de la Asociación de Ingeniería Hospitalaria Española de la que fue cofundador y directivo, fue distinguido en 1987 con la Primera Medalla de Oro de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria, siendo elegido por sus méritos para participar en el II Congreso Internacional de Ingeniería Hospitalaria celebrado en Londres en 1990. Por su probada experiencia, un año más tarde, se le confía la organización en Canarias del VIII Congreso Internacional de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria.

 

Asimismo, a lo largo de su dilatada vida profesional, este prestigioso ingeniero ha elaborado numerosos proyectos industriales y ha prestado asesoría técnica a varios ayuntamientos.

 

 

Decano de los ingenieros

Aurelio Ballester destacó por su impecable trayectoria profesional, primero, como Presidente de la Delegación del Colegio Oficial de Peritos Industriales de Las Palmas de Gran Canaria, entre 1960 y 1976, en Santa Cruz de Tenerife. Pero su labor como líder de los ingenieros técnicos industriales canarios será sobre todo recordada por su papel clave como Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife, cargo que desempeñó entre 1976 y 1980 y donde dejara muestra de su magisterio y, sobre todo, de su calidad profesional y humana.  

 

Maestro del diálogo y del entendimiento, Aurelio Ballester fue uno de los artífices de la transición de las asociaciones profesionales en instituciones colegiales dentro del sector industrial en Canarias. “Queríamos dar realce a la profesión que era casi inexistente”, explicaba el ex decano en una entrevista concedida antes de su muerte. Y añadía: “Visitamos al gobernador civil de la provincia, al delegado provincial de sindicatos, al ingeniero-jefe de la delegación de Industria, al alcalde de Santa Cruz de Tenerife, al obispo de la Diócesis, al delegado del Trabajo”. Su propósito era recabar el reconocimiento oficial como el resto de los colegios y poner en marcha una campaña de captación de peritos que ejercían la profesión de forma libre para que se colegiaran. 

 

Esta tarea marcaría toda su vida. Bajo su dirección los encuentros de confraternidad entre los colegiados de ambas provincias, el servicio de información periódica sobre normativa profesional, la defensa jurídica profesional, la organización de conferencias y la creación de una biblioteca desde 1964 sentaron las bases de su proyecto de gestión colegial y de la unidad de los ingenieros técnicos industriales en las islas. 

 

 

 

 

Aurelio Ballester (izquierda) acompañado de Antonio Miguel Rodríguez, actual decano del Colegio. Dos líderes que representan a dos generaciones de ingenieros Técnicos Industriales y que les une el mérito de haber luchado incansablemente por defender el desarrollo industrial de Canarias.

 

 

 

La década de los setenta puso a prueba la firmeza de los principios de este ingeniero. Con las armas del diálogo y el consenso, Ballester supo reunir a un grupo de profesionales para constituir en 1976 el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales en la Provincia de  Santa  Cruz  de  Tenerife,  emancipándolo del de Las Palmas para responder a la creciente industrialización de la provincia tinerfeña.

 

Un proceso que no estuvo exento de tensiones, que Aurelio Ballester realizó con absoluta discreción, con el que buscaba más la eficacia que el reconocimiento público y que le valió el apodo de “paladín de las Delegaciones”. El ex jefe de la institución colegial definió así esta etapa de vital importancia para el futuro desarrollo industrial de Canarias: “La promulgación del Real Decreto 2.134 del 2 de junio de 1976, -que propició la creación de los nuevos colegios-, puso fin a las disparidades con los directivos del Colegio de Las Palmas, disfrutando en la actualidad de una cordial relación, que redunda en beneficio de nuestra profesión y de toda la comunidad canaria”.

 

Comprometido con su labor profesional y de servicio a los demás, trabajador incansable y con gran visión de futuro, el legado que ha dejado este dirigente sectorial al Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife es enorme. En 1980 fue nombrado `Socio de Mérito´ de la Unión de Asociaciones de Ingenieros Técnicos Industriales de España (AMPITI). Asimismo, la Junta General del Colegio Oficial del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife le concedió el título de `Decano de Honor´, en reconocimiento al servicio prestado y a su relevante contribución a los fines y objetivos de la institución colegial.  

 

Su muerte, ocurrida el 25 de septiembre del pasado año, ha supuesto una gran pérdida para la ingeniería técnica industrial en Canarias y en particular para la enseñanza de las nuevas generaciones. Quienes tuvieron la suerte de trabajar junto a él reconocen haber perdido un maestro y un gran amigo. Descanse en paz.

 

La Junta de Gobierno del órgano colegial publicó entonces una esquela en la prensa local, en memoria de su primer ilustre decano que lo definía mejor que nadie: “La historia del Colegio reservará siempre un lugar de honor para nuestro compañero”.


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