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“La ingeniería técnica industrial: una profesión de mucho prestigio y futuro” Destacado

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El vicedecano del Colegio, Domingo González, advirtió que “son los colegios, como entidades de derecho público sin ánimo de lucro, los que tienen en sus estatutos la posibilidad de llevar a cabo una estrecha colaboración con la administración”. El vicedecano del Colegio, Domingo González, advirtió que “son los colegios, como entidades de derecho público sin ánimo de lucro, los que tienen en sus estatutos la posibilidad de llevar a cabo una estrecha colaboración con la administración”.

 

 

Nacido en Fasnia, Domingo Z. González batalla desde hace más de 30 años por la seguridad y la eficiencia en las instalaciones de los centros educativos en Canarias. Vicedecano del del Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife (COGITITF), este ingeniero técnico industrial sabe que en un archipiélago con tanta tradición de la ingeniería no se puede perder el tren del desarrollo tecnológico, por ello demanda al Gobierno Autónomo más liberalización de todos los procesos administrativos y exige una política industrial fuerte en la que el Colegio tenga un papel central en un sector que es palanca de otros, como el de la innovación y la competitividad.

 

 

CanariasCNNews

 

 

Desde pequeño siempre sintió curiosidad por comprender el funcionamiento de las cosas. “Me gustaba cacharrear con aparatos eléctricos. Y siempre había un viejo transistor de algún vecino que me lo traía para que se lo reparase”.

 

Domingo Z. González Díaz estaba destinado a ser uno más de los cientos de miles de jóvenes con pocas posibilidades de estudiar que crecían en los pueblos de España. Pero dotado de una mente brillante, capaz de superar las condiciones más adversas, sus padres apoyaron su vocación y gracias a la determinación de su madre, consiguió sacarse un curso por correspondencia de electrónica. Tuvo que leerse diez tomos de electrotecnia -recuerda Domingo- pero  el niño de Fasnia acabó montando un radio de válvulas que venía en una caja y que era el examen práctico que se exigía para superar el curso.

 

Eran años difíciles y como todos los jóvenes de la época, mientras cursaba los estudios de bachillerato nocturno en el Instituto de Güimar, ayudaba por el día a la familia en las labores del campo y de la casa. Tras terminar el COU, sus padres con gran sacrificio y la ayuda de una beca, lo mandaron en 1977 a las Palmas de Gran Canaria a estudiar Ingeniería Técnica.

 

Recordando aquella época de su formación como ingeniero, Domingo no puede dejar de mencionar la sede de la escuela “cuando aún se hallaba en Tomás Morales frente al Obelisco. Allí hice la rama de electricidad en la especialidad de electrónica”, señala. Tras finalizar la carrera en el año 82, regresó a Tenerife donde terminó el Proyecto de fin de carrera. Luego vinieron las prácticas del servicio militar.

 

 

Defensor de la eficiencia en la educación

Desde un principio su trabajo estuvo enfocado en el ámbito de la educación. Primeramente, le ofertaron impartir clases de electrónica en los Salesianos y después de una experiencia de dos meses, fue citado por la Consejería de Educación para ocupar una plaza de profesor Interino en el Cuerpo de Maestros de Taller en el Instituto de Formación Profesional de San Marcos, en Icod de los Vinos.

 

 

 

 

Partidario del método que estimula al alumno la curiosidad por el saber, durante el curso  1984-85 ofreció prácticas de electricidad, mientras preparaba las oposiciones para integrar el cuerpo de Profesores de Secundaria de Tecnología Electrónica. Aprobadas las oposiciones, en octubre del 85 Domingo fue nombrado funcionario en prácticas en el Instituto de Formación Profesional de la Guancha.

 

Domingo González es de lo que entiende que no hay nada más grande que contribuir a la educación de los demás. Por eso toda su vida ha compatibilizado la enseñanza con el ejercicio de la profesión en la administración pública, concretamente en la Consejería de Educación de Canarias.

 

Profesor entusiasta que disfruta de los retos, confiesa Domingo que durante los más de siete años que estuvo impartiendo sus conocimientos en diferentes institutos de Tenerife la relación entre profesor y alumno fue de tú a tú, dialogante y exigente al mismo tiempo, porque como él mismo define: “los alumnos con mucho interés y buen comportamiento, siempre te motivan”.

 

 

Espíritu innovador en función de la seguridad

Pero, sin duda, uno de los grandes desafíos profesionales de este ingeniero técnico industrial fue la coordinación de la Dirección General de Centros e Infraestructuras Educativas. Como él mismo cuenta: “cuando llegué, no había Ingeniero en la Dirección General y se dejaban las instalaciones en manos de electricistas o ingenieros que pudiesen aportar las Contratas que hacían las obras, con la consiguiente repercusión en presupuestos y eficiencia de las instalaciones”.

 

El problema, a decir de Domingo González, era que “en todos los centros nuevos que se construían, venia implícita la construcción de una Estación Transformadora. Sin embargo, por lo general, como no había control, las potencias que se contrataban para los centros eran todas superiores a los 100 kW., que eran la máxima que siempre aparecía en los proyectos, cuando en realidad muy pocos centros necesitaban más de 50 kW”.

 

En 1994 fue nombrado en comisión de servicio, coordinador tipo A  en la propia Dirección General de Infraestructura donde ha desarrollado numerosas responsabilidades, desde la elaboración de pliegos técnicos para los proyectos de las instalaciones en los Centros Escolares hasta la supervisión de proyectos, pasando por el control de las obras de instalaciones en nuevos centros y la elaboración de presupuestos y desarrollo de las obras RAM de mejora y reforma en las instalaciones de los centros existentes.

 

La tenacidad  y los conocimientos de Domingo fueron determinantes para llevar a cabo “una amplia campaña para bajar la contratación y colocar equipos de medida de acuerdo al consumo real”.

 

Es decir, donde otros vieron dificultades, este profesional comprometido vio una oportunidad única de mejora. Y el tiempo le dio la razón. Su experiencia durante más de veinte años al frente de numerosas obras, realizando las más diversas reformas en los centros, en su opinión, “me han ido dando la base para elaborar a día de hoy un pliego de prescripciones  técnicas que pienso que es modelo para proyectar las instalaciones de un centro con las mayores garantías de seguridad y eficiencia”.

 

De hecho, el tablero de su oficina está presidido por un lema que resume lo que este ingeniero técnico industrial entiende como un requisito primordial que debería guiar todas las obras: “En el diseño y ejecución de las instalaciones hay que encontrar el término medio allí donde confluyan en buen criterio, la seguridad, la técnica y la economía”.

 

 

Apasionado de su profesión

Cuando le preguntamos si podía darnos una definición sintética para jóvenes que quieran estudiar su profesión, Domingo no duda: “Creo que es la carrera universitaria que más versatilidad ofrece para afrontar temas técnicos en una profesión. Un Ingeniero Técnico es un profesional que al tiempo que es capaz de estar impartiendo docencia  en una Universidad, tiene la capacidad de coger un destornillador o un equipo de medida para hacer un trabajo de campo a pie de obra, realizar mediciones de obras y presupuestos o llevar la dirección de una empresa con el personal más diverso”.

 

 

La Junta del Gobierno del COGITITF entregó a Domingo González  una insignia al mérito profesional por sus más de 20 años de servicio consagrados al Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife.

 

 

El actual vicedecano del Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife (COGITITF) no ha querido pasar por alto el debate acerca de la importancia que tiene la elección de una carrera universitaria. Y no parece que los estudiantes españoles, en general, y los canarios en particular lo estén haciendo bien. En este sentido, Domingo González ha advertido que “desde el Colegio nos esforzamos cada día para que eso no sea así, pero por desgracia se sigue uno encontrando con chicas y chicos en primero o segundo de carrera que ‘estudian por estudiar’, ‘por hacer algo’ sin saber la importancia final de la carrera”.

 

Hace algunos años, el entonces presidente de General Electric aseguró que “el nivel de desarrollo de un país se mide por el número de ingenieros que tiene”. Desde su experiencia como funcionario de la Administración, Domingo recuerda que los ingenieros técnicos industriales son un factor clave para el desarrollo económico de Canarias. Como bien explica, “en aquellos Centros Directivos y en los Ayuntamientos donde los ingenieros técnicos industriales se encuentran al frente de las  gestiones u obras que lleven instalaciones, los procesos tienen un menor costo en dinero y tiempo que en aquellos otros que no cuentan con este tipo de profesional asumiendo estos cargos de responsabilidad”.

 

En su condición de vicedecano del Colegio, Domingo González entiende que es importante que se valore el aporte de los Colegios Profesionales al desarrollo industrial de Canarias. Sobre todo por el “apoyo técnico y normativo que el colegio hace a todos sus colegiados y que ha sido siempre un valor en alza para todos aquellos profesionales que se encuentran desempeñando su labor profesional al frente de numerosas empresas que contribuyen al desarrollo industrial de la Comunidad”.

 

Preguntamos al vicedecano del COGITITF por la necesidad de que la sociedad, las administraciones públicas estén concienciadas de la importancia de los Colegios Profesionales. Su respuesta es muy clara: “Pienso que desde la propia administración no se ve con buenos ojos la mediación de los Colegios para llevar a buen término un proceso de desarrollo, terminación y puesta en marcha de una instalación”. Pero Domingo va mucho más allá en su crítica. “Desde otros ámbitos de la sociedad he notado también que solo se ve al Colegio muchas veces como un ente con afán recaudatorio para la legalización y puesta en marcha de cualquier tipo de proyecto. Y eso es un gran error que hay que corregir”.

 

 

El papel de los Colegios en el desarrollo industrial

Asimismo, Domingo González ha destacado el papel fundamental llevado a cabo por el Colegio para conseguir que los ingenieros técnicos Industriales alcancen la equiparación al nivel de graduados, bachelor e ingenieros europeos, logro que tendrá un gran impacto en la empleabilidad de los profesionales, en particular de los más jóvenes y su reconversión en los mercados internacionales. Resultados, que a su juicio, “han estado siempre tutelados por el Consejo desde Madrid”, por lo que este ingeniero técnico industrial considera que el secreto del éxito está en “las buenas relaciones y la participación que hemos alcanzado a nivel nacional, dirigidos por nuestro decano Antonio Miguel Rodríguez, un trabajo por el que tenemos que estar muy satisfechos”, señaló.

 

 

 

 

Reconocido como Ingeniero Expertise por el Ilustre Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial en España, Domingo González considera que la globalización es un proceso imparable por múltiples razones, pero hay que verlo como una oportunidad para Canarias y para las empresas, no como una amenaza. En realidad, como dice este ingeniero técnico industrial, “la globalización y la preparación de los profesionales hoy en día hace que la gente que termina tenga más visión europea y lo vea como una oportunidad el salir a trabajar en cualquier parte fuera de España”.

 

En su doble condición de técnico y funcionario de la administración, Domingo se siente satisfecho de poder afirmar que Canarias está a la altura del resto de España en cuanto al peso de los ingenieros técnicos industriales en su tejido profesional y empresarial. Y apoyado en su dilatada experiencia, Domingo recuerda que antes de la crisis, los Ingenieros Técnicos eran considerados con una cierta exclusividad, “como unos profesionales que ocupaban un estatus en el conocimiento y desarrollo de todas las actuaciones industriales. Sin embargo, en su opinión los tiempos cambiaron y “con la mayor oferta de profesionales y la baja demanda, nos hemos convertido en unos todoterrenos que hacemos y trabajamos en cualquier ámbito y por unos sueldos bastante más ajustados”. Y profundizando en este tema, Domingo considera “que cuando todo estos se estabilice, si bien no alcanzaremos los niveles anteriores, volveremos a tener un puesto de exclusividad con trabajos y sueldo de acuerdo a nuestra profesión y preparación”.

 

La práctica le dice al vicedecano del Colegio que tanto los peritos industriales como los ahora ingenieros técnicos han sido una profesión clave en el tejido profesional y empresarial de Canarias. Y si bien, “los conocimientos y la profesionalidad de nuestros técnicos no tiene nada que envidiar al cualquier otro del ámbito nacional o internacional incluso”, el problema de fondo es, en su opinión, “que aunque  la preparación en las escuelas es bastante buena, creo que es mejor el nivel de preparación y la adaptación al medio en el desarrollo de la profesión”.

 

Al hilo de esta reflexión, Domingo González ha destacado que a la hora de afrontar el futuro industrial de la región hay que tener en cuenta que en territorios aislados como el del Archipiélago, sería fundamental alcanzar soberanía en proyectos innovadores como es el sector de las energías renovables. “Esta tierra es una zona de escasos recursos naturales, lo que indica que para asegurar el desarrollo industrial hay que darle el enfoque hacia industrias que consuman escasa energía y potencien las energías alternativas en las que sí podremos ser competitivos”.

 

El vicedecano del Colegio es partidario de que “el gobierno de Canarias se tiene que mentalizar en la cada vez más creciente liberalización de todos los procesos administrativos e industriales”. Pero advirtió “son los colegios, como entidades de derecho público sin ánimo de lucro, los que tienen en sus estatutos la posibilidad de llevar a cabo una estrecha colaboración con la administración”. Por ello, Domingo demanda que el Gobierno haga “más uso del Colegio y de todos sus profesionales para descargar toda esa carga técnica y administrativa que muchas veces entorpece tanto todos los procesos”.

 

En cuanto al futuro de la profesión, Domingo Z. González Díaz ha lanzado un mensaje esperanzador: “ésta es una profesión de mucho prestigio y mucho futuro, que si bien los trabajos no serán tan buenos y abundantes como en los tiempos en que nosotros salimos, ese es un mal generalizado en todas las profesiones, pero que cuando todo esto empiece a despegar nuestra profesión será la primera en advertirlo”, concluyó.


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