Usted está aquí: HomeESPECIALESLos expertos Obesidad infantil: la pantalla engorda

Obesidad infantil: la pantalla engorda Destacado

Publicado en Los expertos
Valora este artículo
(2 votos)
La OMS está preocupada por el avance de la obesidad infantil. Los chicos no sólo pasan horas prácticamente inmóviles ante una pantalla, sino que desde muy pequeños están sometidos al bombardeo publicitario, en el que rara vez van a ser público objetivo de los distribuidores de lechugas, lentejas o frutas de temporada. La OMS está preocupada por el avance de la obesidad infantil. Los chicos no sólo pasan horas prácticamente inmóviles ante una pantalla, sino que desde muy pequeños están sometidos al bombardeo publicitario, en el que rara vez van a ser público objetivo de los distribuidores de lechugas, lentejas o frutas de temporada.

 

 

CanariasCNNews

 

 

Que las nuevas tecnologías han cambiado de forma radical la forma en que la mayoría trabajamos, nos relacionamos, pasamos nuestro tiempo libre y, en definitiva, vivimos, es obvio. Pero, ¿hasta qué punto están afectando a nuestra salud? ¿Están la televisión, los smartphones y las videoconsolas contribuyendo también a serios daños en la alteración de nuestra conducta y en la salubridad de nuestros hábitos? Parece que sí. Los más afectados: los niños. Problemas de socialización, de atención, visuales y, lo más grave, de alimentación, acechan a los más pequeños. Por algo la 67 asamblea general de Naciones Unidas (ONU) se inició con un mensaje preocupante de Margaret Chan, su directora general: “Nuestros niños están engordando”.

 

La llegada de la televisión y la generalización de su uso hasta convertirse, en muchos casos, en el centro de atención del salón y de la casa fue sólo el principio. La programación infantil y adolescente es hoy inabarcable, de forma que es posible encontrar material audiovisual de su gusto que ver casi a cualquier hora. Y si no, no importa. Para eso están Internet, el ordenador, la tableta o incluso el teléfono móvil. Pegarse a una pantalla y permanecer inactivo tragando programas o jugando es, seguramente, la forma más fácil y cómoda de entretenerse hoy para millones de niños.

 

La Organización Mundial de la Salud está preocupada por el avance de la obesidad infantil. Los chicos no sólo pasan horas y horas prácticamente inmóviles ante una pantalla de mayores o menores   dimensiones, sino que desde muy pequeños están sometidos al bombardeo publicitario, en el que rara vez van a ser público objetivo de los distribuidores de lechugas, lentejas o frutas de temporada. A los comercializadores de chocolates, bollería industrial, pizzas, hamburguesas poco recomendables,  aperitivos cargados de grasas saturadas y sodio,  y golosinas les resulta más rentable, así que eso es lo que “compran” mentalmente los niños, y esto es lo que piden a sus padres a la hora de hacer la compra.

 

Y por si fuera poco, a los padres y madres de familia, inmersos en la vorágine del trabajo y la falta de tiempo, muchas veces tanto la “comida basura” como el hecho de tener a los niños entretenidos en la tele o la consola les concede un cierto respiro. El resultado es, como decíamos, un creciente problema nutricional y de salud en la población infantil, tan atenazante como para provocar que la ONU ponga en marcha una comisión internacional especial destinada precisamente a luchar contra este problema.

 

 

La `caja tonta´ y el sobrepeso

Si nos centramos en la televisión, existen estudios que hablan de miles de horas de exposición al electrodoméstico más querido de la casa. En un artículo publicado por Carmen de Andrés, coordinadora de Comunicación del grupo educativo COAS, encontramos cifras verdaderamente alarmantes. ¿Sabías que un escolar pasa tres años de su vida viendo la televisión? Pues sí. Y en ese tiempo habrá recibido el impacto de unos 12.000 anuncios de comida poco o nada recomendable. No es de extrañar así que nada menos que el 30 por ciento de los españoles menores de 14 años presenten sobrepeso, un problema estrechamente relacionado al hecho de que pasen más de tres de horas al día ocupado en un aparato electrónico.

 

Diversos estudios de universidades norteamericanas y europeas han profundizado sobre los efectos de la “caja tonta” en la alimentación de las familias. Y no queda muy bien parada. Uno de los hábitos responsables de comer más y peor es, justamente, el de comer mientras se ve la tele, ya que se hace más inconscientemente, los padres prestan menos atención a los signos de saciedad de sus hijos y, además, se suele apresurar lo que se cocina o se pone en la mesa para no perderse el principio del programa que prevé verse.

 

Pos su parte, la Sociedad Americana de Pediatría ha presentado un informe centrado en la conducta de las mujeres embarazadas en cuanto a las comidas, cuyos resultados vincula a la posibilidad de sobrepeso de sus hijos. Y según refiere el estudio, las futuras madres que comen delante del televisor tienen más probabilidades de criar hijos con sobrepeso que el resto. Así, esta institución estadounidense declara sin dudas que apagar a la hora de la comida es saludable y ayuda a una mejor alimentación de los niños y de toda la familia.

 

El estudio, presentado en Canadá durante la reunión anual de la sociedad, se desarrolló como un programa de prevención para familias hispanas con bajos recursos, en el entorno de la Escuela Bellevue, de Nueva York.  Los investigadores realizaron un detallado seguimiento de las mujeres inscritas, desde su embarazo hasta que sus bebés cumplieron los tres años.  Todas ellas recibieron asesoramiento individualizado en materia de nutrición, con talleres, libros, videos y actividades de grupo.


Cerca del término de su periodo de gestación, fueron encuestadas acerca de la frecuencia con que veían la televisión mientras comían. Del mismo modo, al final del proceso  tuvieron que responder acerca de con qué frecuencia  sus  niños veían la televisión mientras les alimentaban. Los resultados mostraron que el 71% de las mujeres embarazadas veían la televisión durante las comidas y el 33% de los niños sus hijos estaban en idéntica situación mientras eran alimentados. Los resultados: Las embarazadas que veían la televisión durante las comidas eran cinco veces más propensas a exponer a sus bebés a la tele que el resto, con una especial incidencia en las madres menores de 25 años.

 

Según la doctora Messito, directora de esta investigación, ésta ha sido de los pocos trabajos que han sido capaces de determinar  cómo los hábitos de la madre durante su embarazo afectan en la vida del niño al nacer. Su diagnóstico es claro: “Identificar el comportamiento de las embarazadas ayudará a prevenir la obesidad infantil".


 

 

 



Construcciones CAMAN 
 
 

 



Plusultra

 

 

Contáctenos

  • Email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
  • Website: http://www.canariascnnews.com