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Canarias necesita un cambio substancial en su modelo económico Destacado

Publicado en Canarias
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El Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de la comunidad autónoma lleva ya cuatro ejercicios consecutivos estancado. Las trabas burocráticas han paralizado el Plan de Modernización, Mejora y Competitividad del Puerto de la Cruz, lo que supondría el rediseño de un núcleo turístico vanguardia del turismo en las Islas. El Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de la comunidad autónoma lleva ya cuatro ejercicios consecutivos estancado. Las trabas burocráticas han paralizado el Plan de Modernización, Mejora y Competitividad del Puerto de la Cruz, lo que supondría el rediseño de un núcleo turístico vanguardia del turismo en las Islas.

 

 

El trato preferente para algunas comunidades en los Presupuestos Generales del Estado pronostica una legislatura incierta e inquietante. Entre las regiones que más han sufrido en los últimos años el recorte de inversiones destaca Canarias, a pesar de ser una de las comunidades que arroja mejor cifra de déficit, según las balanzas fiscales. Hoy, esa perversión de la la política española que se dicta desde La Moncloa, se seguirá utilizando como arma arrojadiza, lo cual es más grave. Pero se trata de un espejismo. Si bien algunos expertos consideran que este tipo de desigualdades se compensan, en el caso de las islas, al poseer un régimen fiscal más favorable que el resto de regiones para subsanar el efecto de la lejanía, esta perversa entelequia ha terminado por afectar a las diferentes administraciones de las islas que necesitan liberar los recursos de algunas compensaciones territoriales para dedicarlas a fortalecer nuestra economía. El autor de este trabajo lanza un órdago para que el Régimen Fiscal de Canarias, con el apoyo del Estado y del Gobierno de Canarias, desarrolle todo su potencial con el propósito de que nuestras empresas sean más competitivas en un mercado cada día más global y cambiante.

 

 

Por Agustin González (*)

 

 

Estos días se ha reunido en Madrid el Consejo de Política Fiscal y Financiera, compuesto por el Ministro de Hacienda y los responsables políticos de las diferentes comunidades autónomas. Los últimos encuentros de este órgano han sido muy polémicos debido a las quejas de las autonomías ante el reparto presupuestario, los límites de déficit y deuda pública, así como los datos de las balanzas fiscales. Este último dato se refiere a la diferencia entre el total de impuestos que pagamos a la administración central los ciudadanos de una comunidad y el dinero que recibimos de ella en forma de servicios públicos.

 

Pues bien, a priori podríamos decir que Canarias sale bien parada, en tanto que recibimos más que lo que pagamos, pero sacar conclusiones con estas cifras es erróneo. Es lo que ocurre cuando se suele achacar a las Islas que somos un territorio sostenido por el conjunto el Estado, sin observar que por nuestras características, se nos han reconocido un conjunto de exenciones o reducciones que tienen su reflejo en un menor nivel de recaudación de impuestos estatales y regionales.

 

Precisamente las particularidades fiscales de Canarias hacen que el gasto público en las Islas dependa de manera más acusada de los ingresos procedentes de la administración general del Estado a través de transferencias o inversiones directas. Esta cuestión ha provocado fuertes tensiones Canarias-Estado en la recientemente finalizada legislatura, ante el escaso margen de maniobra que ha tenido el Gobierno de Canarias en relación con su capacidad de gasto.

 

Canarias se ha distinguido en los últimos años por su escrupuloso respeto y cumplimiento de las indicaciones de ajuste fiscal y financiero, sin embargo, al mismo tiempo ha venido recibiendo un trato peor que otras comunidades autónomas que no han tenido tal comportamiento. De nuevo en 2016, la capacidad de endeudamiento de la administración canaria se verá reducida. Estas exigencias crecientes de austeridad están provocando un fenómeno preocupante, y es que el gasto público se está concentrando en gasto social e infraestructuras ante el incumplimiento de los compromisos del Estado con las Islas, lo que a su vez se traduce en menos gasto productivo, es decir, aquel que promueve el desarrollo de nuestra economía para ponernos en la senda de la recuperación.

 

De forma cada vez más evidente, la economía canaria, fuertemente condicionada por el impulso de las administraciones, da muestras de incapacidad para convertir el tímido crecimiento en empleo y para trasladar la buena marcha del sector turismo a otras actividades. Corremos el riesgo de crear una gran bolsa de exclusión económica que sea una pesada carga para el presupuesto público, salvo que seamos capaces de poner en funcionamiento mecanismos públicos y privados de reactivación. Por ello necesitamos optimizar el gasto público, mejorar la financiación que procede del Estado y liberar los recursos de algunas compensaciones territoriales para dedicarlas a fortalecer nuestra economía.

 

Valga como ejemplo el de la inversión del Estado en Canarias para el año 2015. Esta asciende a 267,92 millones de euros, una de las más bajas de toda España, mientras que en términos per cápita es de 127,47 euros, siendo la más baja tras Baleares. Detrás de estas cifras se encuentran los incumplimientos de compromisos Canarias-Estado en materia de infraestructuras. Una situación que debe corregirse sin más retrasos.

 

Pero de todas las políticas públicas, el Régimen Económico y Fiscal, REF, es la más importante para el conjunto del Archipiélago. Aun así, año tras año, algunas de las medidas previstas se incumplen y no tienen su reflejo en los presupuestos generales del Estado, cosa que reclamó en su última sesión el Parlamento de Canarias al adoptar su acuerdo sobre los aspectos económicos del citado REF. El impacto sobre el sector privado es directo, puesto que determina en muchos casos el nivel de precios percibidos por el consumidor. Si queremos contribuir a un despegue del consumo interior, el desarrollo del REF económico es fundamental.

 

Pero además, este instrumento debe evolucionar no solo en cuanto al sostenimiento de unos costes y precios condicionados por la insularidad, lejanía y fragmentación territorial de Canarias, sino que debe incidir en el autoabastecimiento de productos y servicios. No es esta una cuestión menor, ni tan siquiera constituye un llamamiento al proteccionismo, sino precisamente a la necesidad de contener la continua fuga de renta y riqueza que padecemos. En las últimas décadas, el REF ha funcionado muy bien como atracción de capital, pero al mismo tiempo los beneficios fiscales y económicos se han transferido en buena parte a corporaciones fuera de las Islas, por lo que nos hemos convertido en un territorio que transfiere sus resultados al exterior. Es por esta causa que los efectos de nuestro REF quedan reducidos y no se ven reflejados en mejores indicadores socioeconómicos.

 

Pero también nuestro régimen diferenciado necesita ayudas y compromisos. El de los empresarios actuales y el de los emprendedores que desde Canarias son capaces de aprovechar las ventajas locales y estar presentes en el mercado global. En este sentido, existen un conjunto de nuevas propuestas que abren interesantes oportunidades para nuestro Archipiélago. Recientemente, la Unión Europea está desarrollando una intensa labor en torno a las posibilidades que ofrece la mitigación del cambio climático, las tecnologías “verdes” y la economía “circular”. Y en la práctica, el cambio climático está siendo abordado como una verdadera transformación económica en islas del Pacífico, que están poniendo en valor el respeto a la Naturaleza y el desarrollo de la independencia energética a través de las energías renovables.

 

Por su parte, la economía “circular” viene a dar respuesta a los problemas derivados de la generación de residuos, promoviendo su transformación en recursos. Esta nueva forma de negocio es de plena utilidad para los territorios insulares, permitiendo crear empresas, reduciendo la dependencia exterior y reteniendo una parte importante de la inversión y el gasto público y privado.

 

Todas estas cuestiones pueden ser animadas desde la reforma del REF, aunque requieren de un cambio de enfoque importante y una particular inteligencia para que Canarias no se conforme con una economía sostenida desde el exterior, sino que desarrolle responsablemente todo su potencial en el marco de la Europa de las regiones y más allá, proyectándose como exportadora de conocimiento y tecnología para un mundo que se enfrenta a grandes retos que ponen a prueba el esfuerzo de las generaciones presentes y futuras.

 

 

(*) Economista.


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