Usted está aquí: Home

El gas natural en la estrategia del monopolio extranjero en Canarias

Publicado en Dossier Opinión
Valora este artículo
(0 votos)

 

Por Antonio Cabrera (*)

 

Para los efectos del monopolio energético en la economía de las Islas da igual que sea extranjero o no, pero utilizamos el término porque un sector estratégico como este nunca debería estar en manos foráneas. Y, también, porque el 92% de las acciones de Endesa son propiedad de la multinacional pública italiana Enel, que fue quien ganó la pugna cuando Gas Natural Fenosa realizó una oferta de compra de Endesa que encontró la oposición del gobierno de turno para evitar que pasara a un grupo económico catalán.

 

Y, además, en lugar de monopolio tenemos que empezar a hablar de oligopolio eléctrico en Canarias puesto que, además de Endesa/Enel, opera en las islas otra multinacional como es Red Eléctrica de España, como operador técnico del sistema y con el gas natural le están preparando la entrada a Enagas, otra multinacional que se va a encargar del control técnico del sistema gasista.

 

No descubro nada nuevo si afirmo que las grandes multinacionales, las eléctricas lo son, y el capital financiero como principales protagonistas de la economía especulativa, controlan a los gobiernos y los grupos políticos mayoritarios que los ocupan. Prueba de ello son las puertas giratorias donde se produce un constante trasiego, tanto desde los gobiernos a los consejos de administración privados, como en sentido inverso, ex presidentes de gobierno y ex altos cargos de todas las siglas ocupan puestos en los consejos de administración de dichas empresas con sueldos multimillonarios. Para ser correa de transmisión de las demandas del sector privado, especialmente en los momentos de cambios de normativas como es el caso de la reforma eléctrica en curso, poniendo el BOE a su disposición.

 

¿Qué tamaño tiene el monopolio eléctrico en Canarias? Representa al año, aproximadamente, un tercio de la dimensión económica que tiene en las Islas el sector turístico que en el 2012 se acercó a los 9.000 millones de € con unos 177 mil puestos de trabajo. Endesa, por su parte, entre la facturación y los sobrecostes de los sistemas eléctricos insulares representa unos 3.000 millones de € y poco más de 600 empleos. Mientras el turismo genera un 24% del empleo en Canarias, el sector eléctrico apenas representa un 0,008%. Una comparativa entre ambos sectores, relacionando actividad económica y empleo, nos aporta el dato de cómo el sistema eléctrico convencional, de generación concentrada, consigue el máximo de rendimiento económico con el mínimo de puestos de trabajo: éxito total para el monopolio pero muy mal resultado para la economía de las Islas, que no solo no obtiene empleo (como sí ocurriría en un nuevo modelo energético de generación distribuida), sino que, además, la riqueza del sector energético se va fuera.

 

Ahora mismo, desde que las diferentes tecnologías renovables han madurado consiguiendo ser competitivas con las fósiles en el mercado mayorista, nos encontramos en la transición de modelos energéticos, en el proceso de sustitución de las energías primarias fósiles por las renovables. Ese proceso de cambio es imparable y el monopolio lo tiene muy claro, ahora bien, en ese contexto su objetivo prioritario es controlar dicho cambio, marcar el ritmo y la velocidad de la transición para a través de su control evitar que en el nuevo modelo energético sus intereses monopolísticos sean perjudicados.

 

Indudablemente, ellos hablan de un nuevo modelo energético diferente al nuestro. El de ellos es el que resulta de conservar y ampliar la estructura física de las actuales infraestructuras del sistema convencional con el correspondiente mantenimiento y sustituyendo los combustibles fósiles por las renovables de generación concentrada, en el que las redes de transporte y distribución tendrían cada vez un mayor impacto ambiental, torres más altas y más ocupación territorial y, sobre todo, le interesa que el tiempo de transición sea lo más largo posible para no dejar ningún cabo suelto y es en ese control del tiempo en el que el gas natural obtiene su máximo protagonismo, dando continuidad y fortaleciendo la gestión de la oferta, puesto que actualiza y da nueva vida a las centrales térmicas del sistema convencional consolidando la generación concentrada como principal elemento de identidad del monopolio. Es en ese contexto donde se sitúa la continuidad de la central de Las Caletillas que es el objetivo de Endesa y el gobierno canario. Y para que esto sea posible se vende a la opinión pública a través de un análisis parcial y una justificación demagógica de la situación, al comparar el gas natural con el petróleo y no con las renovables y, además, se dice que es necesario para dar estabilidad a la penetración de las energías limpias, al mismo tiempo que se hace un silencio absoluto sobre la geotermia de alta temperatura que bien podría, según previsiones del IGME y el IDAE, como energía renovable, estable y gestionable dar esa cobertura que daría el gas natural.

 

La apuesta de la Px1NMEC es por una nueva cultura de la energía basada en la democracia y la soberanía energética que modifica sustancialmente el modelo convencional, cambiando la forma de producir y consumir la energía, que es lo que más daño le hace a Endesa, un cambio que va:

  • Desde la energía fósil importada hacia la energía local renovable
  • Desde la generación concentrada a la producción lo más cerca posible de los puntos de consumo.
  • Desde una energía primaria comercial hacia otra no comercial, que no debe extraerse, ni procesarse y que, además, no cuesta nada.
  • Desde unas infraestructuras de transporte (oleoductos, barcos, camiones cisternas) hacia una energía primaria que no requiere dichas infraestructuras.
  • Desde almacenes de energía convencional hacia nuevas formas de almacenaje para las renovables ya convertidas en electricidad y calor.
  • Desde pocas centrales energéticas de gran tamaño hacia numerosas centrales de emplazamientos múltiples.
  • Desde numerosas líneas de alta tensión que parten desde las centrales energética de gran tamaño hacia una estructura de red que debe partir de unidades de producción más pequeñas ampliamente diseminadas.
  • Desde una economía sectorial basada en el crecimiento continúo de la demanda y el despilfarro hacia políticas de ahorro y eficiencia energética.
  • Desde una economía concentrada en pocas manos cuyos beneficios se van fuera hacia la generación de riqueza y empleo local.
  • Desde una política institucional que colabora con el monopolio concentrando los recursos en la gestión de la oferta hacia una política energética que prioriza la gestión de la demanda a través del protagonismo ciudadano en la gestión de su energía.

 

El cambio a ese modelo energético que acabamos de esbozar es el que se quiere evitar desde Endesa, REE, Enagas y la complicidad del gobierno autónomo, con la introducción del gas natural, su objetivo es reforzar el sistema energético convencional, alargando su vida para mantener su negocio con la estafa ciudadana a través del recibo de la luz.

 

 

(*) Miembro de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético para Canarias.


Contáctenos

  • Email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
  • Website: http://www.canariascnnews.com