La historia del faro de Punta Cumplida se inscribe en el proceso de modernización de la red de señalización marítima española que tuvo lugar durante la segunda mitad del siglo XIX. Tras las guerras napoleónicas y el definitivo establecimiento del tráfico regular de vapores entre Europa y América, la costa norte de La Palma se reveló como uno de los puntos de mayor peligro para la navegación de altura por la combinación de vientos intensos, corrientes traicioneras y la ausencia de referencias luminosas que orientaran a los barcos en las noches sin luna.
El faro se construyó siguiendo los diseños estándar de la Comisión de Faros española, que había adaptado los modelos franceses de Augustin Fresnel para la señalización de las costas peninsulares e insulares. La torre circular de sillería volcánica, el edificio de planta rectangular para los fareros y la linterna de primer orden que instalaba la óptica Fresnel constituyeron el conjunto original que, con distintas modificaciones y actualizaciones tecnológicas, llegó hasta nuestros días.
El entorno natural de Barlovento
El municipio de Barlovento, donde se ubica el faro de Punta Cumplida, es uno de los más lluviosos de las Islas Canarias, con precipitaciones medias anuales que superan los 1.000 mm en algunos puntos. Esta abundancia de agua ha favorecido el desarrollo de una vegetación exuberante que contrasta con la aridez que caracteriza a otras partes del archipiélago.
La zona costera de Barlovento combina playas de arena negra volcánica, acantilados de basalto azul y extensiones de laurisilva que descienden hasta el mar en algunos tramos. Es un paisaje de una originalidad y grandiosidad difíciles de encontrar en ningún otro punto de las islas, que ha atraído a fotógrafos, pintores y naturalistas desde el siglo XIX.
Cómo llegar y visitar el faro
El faro de Punta Cumplida es accesible desde el municipio de Barlovento a través de una pista asfaltada que parte del casco urbano y desciende hasta el litoral norte. El recorrido, de aproximadamente 5 kilómetros, atraviesa plantaciones de plátanos y plataneras hasta llegar a las proximidades del faro, que está rodeado de una zona de acceso libre donde los visitantes pueden contemplar el edificio desde el exterior.
En las inmediaciones del faro se encuentra la piscina natural de La Fajana, un conjunto de pozas excavadas en la roca volcánica que acumula agua marina y constituye uno de los espacios de baño más singulares de La Palma. La combinación del faro, la piscina natural y el paisaje del Atlántico norte hace de esta zona un destino de primer orden para el turismo activo y la fotografía de naturaleza en las Islas Canarias.