El Camino de Chasna es uno de los senderos históricos más importantes del archipiélago canario. Su nombre deriva de Chasna, la denominación indígena guanche del territorio que hoy ocupa el municipio de Vilaflor, en el sur de Tenerife. El sendero, que comunicaba los pueblos del sur con las cumbres y con el norte de la isla, fue durante siglos la vía principal de tránsito para pastores, agricultores y viajeros que atravesaban el interior montañoso de Tenerife.
La visita de Humboldt en 1799 convirtió al Camino de Chasna en un hito de la historia de la ciencia. El naturalista prusiano, que viajaba acompañado de su colaborador Aimé Bonpland y de varios guías locales, ascendió hasta el borde del cráter del Teide y tomó mediciones de temperatura, presión atmosférica y composición química del aire volcánico que constituyeron durante décadas las referencias científicas más precisas sobre el volcán.
El Teide en la obra de Humboldt
Humboldt describió su ascensión al Teide en varios de sus escritos, más extensamente en el Ensayo sobre la geografía de las plantas (1807) y en las Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América. Sus descripciones del paisaje volcánico de Tenerife, de la vegetación por pisos altitudinales y de las condiciones atmosféricas de las cumbres son modelos de precisión científica y de prosa naturalista que influyeron profundamente en la generación de escritores y naturalistas del siglo XIX.
El concepto de «piso de vegetación» —la organización de las comunidades vegetales en bandas horizontales relacionadas con la altitud— debe mucho a las observaciones de Humboldt en el Teide. La clasificación de los ecosistemas canarios por altitud (zona costera, bosque de monteverde, pinar, matorral de cumbre) que los ecólogos utilizan hoy es heredera directa de la metodología que Humboldt aplicó durante su ascensión de 1799.
El sendero hoy
El Camino de Chasna ha sido rehabilitado y señalizado como parte de la red de senderos históricos del Parque Nacional del Teide y del Cabildo de Tenerife. El trayecto completo, de aproximadamente 15 kilómetros desde Vilaflor hasta las instalaciones del Parador de Las Cañadas, transcurre por paisajes de pinar canario, retamar de cumbre y campos de lava que reproducen el entorno que Humboldt describió hace más de doscientos años.
El sendero tiene una dificultad media-alta por el desnivel acumulado —más de 1.200 metros— y requiere una condición física adecuada y equipamiento apropiado para las temperaturas de alta montaña. El Cabildo de Tenerife y el Organismo Autónomo de Parques Nacionales facilitan información sobre las condiciones del sendero y las restricciones de acceso vigentes en cada periodo del año.