La transición energética es para Canarias una necesidad económica y medioambiental de primer orden. El archipiélago importa prácticamente toda la energía primaria que consume —petróleo para el transporte y la generación eléctrica, gas para la industria y el uso doméstico— lo que lo hace extremadamente vulnerable a las fluctuaciones de los precios internacionales y a las interrupciones del suministro.
La factura energética de Canarias representa una proporción del PIB regional significativamente superior a la media española y europea. Reducir esa dependencia es un objetivo estratégico compartido por el Gobierno de Canarias, los cabildos insulares y el sector empresarial, que ven en las energías renovables no solo una alternativa medioambientalmente sostenible sino una forma de mejorar la competitividad de la economía insular.
El potencial eólico y solar del archipiélago
Los vientos alisios que soplan de forma persistente desde el nordeste durante la mayor parte del año ofrecen una fuente de energía eólica de notable estabilidad, especialmente en las islas orientales —Lanzarote y Fuerteventura— y en los tramos de costa expuestos a los vientos dominantes. La irradiación solar en Canarias supera los 1.800-2.000 kWh por metro cuadrado al año en las islas orientales, situándose entre los valores más elevados de Europa.
Este recurso solar ha impulsado el desarrollo de parques fotovoltaicos en varias islas, aunque la penetración de la energía solar todavía está muy por debajo del potencial teórico por las limitaciones de la red eléctrica insular y los problemas de gestión de la intermitencia.
El papel del almacenamiento energético
El principal obstáculo técnico para aumentar la penetración de las renovables en los sistemas insulares canarios es la gestión de la intermitencia. Los sistemas de almacenamiento energético —baterías de litio, bombeo hidráulico reversible y, en el futuro, producción de hidrógeno verde— son la clave para superar ese obstáculo.
El proyecto Gorona del Viento en El Hierro es el ejemplo canario más avanzado de integración de renovables con almacenamiento. La central hidro-eólica de la isla más occidental del archipiélago ha conseguido cubrir en determinados periodos hasta el 100% de la demanda eléctrica de la isla con energía renovable, gracias a la combinación de aerogeneradores y un sistema de bombeo hidráulico que almacena la energía excedentaria. El modelo ha sido reconocido internacionalmente como referencia para la transición energética de territorios insulares en todo el mundo.
Retos normativos y sociales
Más allá de los desafíos técnicos, la transición energética en Canarias enfrenta obstáculos normativos y sociales. La instalación de grandes parques eólicos y solares genera tensiones con la conservación del paisaje y la actividad turística, que es la principal fuente de ingresos del archipiélago. La búsqueda de un equilibrio entre el desarrollo renovable y la preservación del entorno natural es uno de los debates más activos en la política ambiental canaria.